Capítulo 5 - La historia de corrupción
Accidente automovilístico, ocultamiento y tergiversación de los hechos sin iniciar procedimientos
En diciembre de 2018, mientras el país entraba a un programa de austeridad severo, se restringía la adquisición de vehículos para los funcionarios, el gobierno remataba los autos y todas sus dependencias comenzaban a adelgazar presupuesto, al auditor —que debía poner el ejemplo— no le importó y se despachó a lo grande, adquiriendo 25 automóviles y camionetas de lujo nuevas para los mandos superiores del primer círculo, un Toyota y un Hyundai Corolla Base CVT, desde 300 mil y hasta casi 600 mil pesos, más seguro y tenencia; para uso de él, por supuesto, las tres más lujosas.
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¿Por qué se lo permitió la Secretaría de Hacienda? Tampoco les quitaron un centavo de presupuesto en época de austeridad. Al contrario, se los han venido aumentando anualmente, y de entrada gastaron más de tres millones de pesos en autos para los allegados mientras la crisis apretaba. Esto tiene que ver con las negociaciones con el entonces secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, a propósito de la "moralidad" que pregona desde su salida del gabinete. Recordemos los pactos de impunidad. Nada observó tampoco la Comisión de Vigilancia. Quedando bien con dinero ajeno y sirviendo a los "desamparados políticos" que se quedaban sin empleo y sin vehículo. Los auditores en campo que se frieguen, son los que menos importan.
Por cierto, al exauditor especial de cumplimiento (Gerardo Lozano) no le duró mucho el gusto de estrenar la camioneta de lujo adquirida por la ASF, pues resulta que la unidad Toyota Corolla 2019, que le fue asignada para su uso, se reportó como pérdida total tras sufrir un accidente de tránsito en día y hora no laborable, sábado 6 de abril de 2019, alrededor de las 11:00 p.m., ocultando intencionalmente que era conducida en estado inconveniente por Hugo Velázquez Oliver, el hijo del chofer de Lozano, quien se quedó dormido, impactó en plena calle Gabriel Mancera contra una jardinera y se volcó. Pérdida total de la camioneta, por supuesto. En lo que "desclasifican", que ya falta poco, ya nos enteraremos si ahí iba el titular, como se infiere, y por qué razón conducía el vehículo alguien no autorizado y en día inhábil. (Acta sinestro 40100-7593525 por volcadura, clasificada como información reservada por la ASF).
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Y aquí siguen las mentiras, ocultamientos intencionales y omisiones graves que destacan de la lectura del acta administrativa de hechos levantada por Carlota Amalia Barroso Luján Fernández con motivo del accidente, no se establece modo, tiempo y circunstancia de los hechos. Ocultaron deliberadamente que el automóvil era conducido en un día inhábil por una persona ajena a la ASF, y quien tenía la obligación y el deber de velar por el cuidado de ese activo era el propio titular del uso y disposición del vehículo, AECF, que tanto habla su yo-yo contra la deshonestidad; entonces no solo el acta carece de la narrativa de los hechos que daría pie al inicio de la investigación y procedimiento administrativo por presuntas faltas graves tanto de Lozano como de su chofer, quienes están sujetos a la Ley General de Responsabilidades Administrativas y al código de ética, al igual que todos los funcionarios —sus cuates del despacho— que firmaron y participaron del acta y del acto irregular, por cierto, sendos abogados, encubriendo de manera intencional un hecho grave, que solo dio lugar a la declarativa de pérdida total del vehículo, el pago del deducible por 5,747.50 pesos y el pago del seguro a valor de reposición en especie.
Claro, le sirvió de coartada otra igual: Carlota, quien supuestamente era la resguardante y que se encargó de una manera bastante mala de "fabricar y acomodar los hechos". Nada de iniciar procedimientos administrativos. Son el uno para el otro, lo lamentable es que esta funcionaria, después de que la botaron de la ASF, se colocó en la SHCP. Qué tropelías y qué suerte. Mala para los ciudadanos. Qué sinvergüenzas para eludir la ley, los procedimientos y las sanciones, y de seguir en un puesto que les es indigno, y con esa característica peculiar de cinismo salir a fiscalizar a las entidades y dependencias. Las máscaras se las acomodan a conveniencia para disimular su verdadero rostro.
Fuente: Plataforma Nacional de Transparencia
https://www.plataformadetransparencia.org.mx/